De Nopalera a CEO

_W6A5695Capítulo 1: Mi única meta era ser nopalera

¿No compra nopales? Era la frase que a los 6 años, yo toda empresaria con mi cubeta de nopales en mano gritaba afuera de mi casa. Tres toquidos, un grito “no compra nopales” y miles de carcajadas que retumbaban en el pasillo directamente desde la cocina. Mi mama y mis tías, quienes con lágrimas en los ojos casi muertas de la risa, habrían la puerta y de nuevo me mandaban a ensayar mi táctica de ventas. Ellas, inocentemente, ilusionaron mi espíritu emprendedor.

Después de “vender nopales” pase a vender mandarinas, pollos, y hasta tuve una etapa en la que creativamente hacía moñitos para el cabello de las niñas y sin pena los vendía en las fiestas familiares. Era mi orgullo aportar para ayudarle a mi mamá ya que mi papá, quien trabajaba en los campos de Salinas, CA y Yuma, AZ misteriosamente de un dia para otro desapareció y por lo tanto dejó de mandarnos dinero.

Capítulo 2: Yo era indocumentada en México

Mi mundo cambio cuando escuche a mi mama comentarle en secreto a un familiar que yo habia nacido en Estados Unidos. De inmediato hice preguntas pero lo único que les pude sacar fue… “mensa, no le vallas a decir a nadie porque te llevan los americanos.” Confundida, recuerdo que no sabía si sentirme angustiada o liberada. Yo amaba mi vida en mi pueblito, Chavinda, Michoacán pero yo también quería norte. En mi pueblo casi todos los que yo conocía anhelaban con irse al norte.

Cuando por fin mi mama decidio regresar a Estados Unidos yo iba súper emocionada y no entendía porque mis tías, quienes se quedaron atrás viendo cómo la van en la que íbamos desaparecía, lloraban con tanta tristeza. El viaje de 3 días rápidamente se convirtió en más de una semana. La van en la que viajabamos se descompuso a medio camino y tuvimos que dejarla atrás. Recuerdo que sacamos lo poco que traíamos y terminamos el recorrido hacia la frontera en camión. Cruce la línea con un tío mientras que mi mama y mis hermanas arriesgaban su vida por el desierto. Nunca me paso por la mente el peligro al que ellas se enfrentaban. Mi tío, al que yo muy poco conocía, y yo, una vez en tierra Americana, esperamos en un McDonalds por muchas horas hasta que por fin, un familiar que yo nunca había visto vino por nosotros. Yo tenía 9 años y aun asi, no llore ni hice preguntas, simplemente espere.

Cuando subimos al coche, el hombre le platico a mi tío que mi mama y mis hermanas las había agarrado la migra pero que trataron una segunda vez y ya habían pasado. Que alivio.

Mi tío y yo aún teníamos más de 12 horas que recorrer, pero a mi eso no me importaba porque al fin ya estábamos las cuatro en el norte.

Capítulo 3: A los XV me comprometi

Aunque no sabía navegar el sistema educativo y mucho menos hablar inglés, yo me sentía segura- como que por fin estaba en la tierra a la cual yo pertenecía. Esa fantasía duró muy poco. En solo semanas, recuerdo llantos de desesperación rogándole a mi mama nos regresará a México. Tomó meses pero por fin, mi mamá prometió regresarnos a Chavinda, advirtiendo, “nos vamos pero en 5 años.” Aunque no era la respuesta esperada, había una esperanza. Me armé de valor y puse de mi parte. Desafortunadamente en los 90s, aunque yo diera todo de mi, en Oakland, California, los Latinos éramos muy pocos y sufrimos bastante marginalización. Chicas de otras razas me agobiaban y hasta me amenazaban para quitarme mis pertenencias. Tristemente deje de llevar lápices, libretas y cualquier cosa de valor. Pueden creer que un dia hasta perdi mi pobres zapatos? No crean que me los quitaron, estos los perdí corriendo cuando un grupo de chicos enojados por X razón nos trataron de golpear. Yo no sabia que era lo que estaba pasando pero de repente todos los Latinos comenzaron a correr y los chicos, no Latinos detrás de ellos. Golpeaban a los que se quedaban atrás. Por primera vez salte un muro de metal- termine golpeada y sin zapatos en una casa de una compañera que vivía cerca de la escuela.

Lo que muy pocos saben es que lo más difícil para mí, no fueron los asaltos y discriminación racial sino las burlas de mis propios familiares y amigos cuando se dieron cuenta que mi papá recogía latas de aluminio para mantenernos. A nosotras eso no nos avergonzaba porque entendíamos lo difícil que era para mi papa encontrar trabajo; no hablaba ingles, aunque vino a los Estados Unidos desde los 17 años, puesto que nunca lo necesito trabajando en el campo; no sabía manejar porque la mayoría de su juventud la pasó bajo la influencia del alcohol; no se sentía capaz de aprender algo nuevo porque mentalmente estaba recuperandose de mas de 5 años sin hogar, era un pordiosero perdido en las calles de Arizona que ni siquiera sabía su propio nombre.

Curiosamente, nunca le tuve coraje a nadie puesto que yo reconocía que actuaban así por falta de recursos y oportunidades. Recuerdo muy bien, que en la ceremonia de mis XV años, frente a un crucifijo me entrege totalmente y le pedí a Dios con toda mi fe darme el valor y las herramientas para ser la diferencia. En ese momento tomé conciencia de mi responsabilidad como ser humano y me comprometi a mejorar la humanidad. A mi no me importaba ser rica o pobre, mi misión era simplemente ayudar al prójimo.

Capítulo 4: A los 30 me “divorcie”

Aunque con mucho sacrificio me gradué de la universidad puesto que mi Ingles no era fluido y me costaba comunicarme escrita y oralmente, me esforcé y termine con honores. Mi mama tenia mucho miedo dejarme ir a la universidad, era un mundo y un sistema que ella no conocía. En high school (preparatoria) me gane varias becas a colegios locales pero una privada de Los Ángeles (a donde fue Obama, ex presidente Estadounidense), Occidental College, me intereso mas porque era la más prestigiosa y completamente gratuita para mi por mi esfuerzo académico e historia personal. Mientras miles de madres anhelaban con mandar a sus hijos a la universidad, nos tomó toda una misión para “convencer” a la mía y aun asi, un dia antes de partir a la universidad, ella lloraba esperanzada con mi cambio de opinión. Me mantuve fuerte y aunque quería quedarme, pues yo tenia mas miedo del cambio que mi mama, me aferre y le pedí a mi papa ayuda para que mi mamá aceptara mi decisión. A mi edad hubieses sido muy fácil tirar la toalla por la ventana pero gracias a mi compromiso personal comencé una carrera en la cual me destaque profesionalmente.

Como toda señorita de casa, regrese despues de mi graduación, comenze un noviazgo y me case. Aparte de dar a luz a un talentoso niño, no había nada de extraordinario en mi vida personal. Me sentía como que le estaba faltando a la palabra de aquella niña comprometida a la superación. Esa no era mi vida.

En la última corte de custodia que tuve con el papa de mi hijo confirme que mi intuición de mujer no miente. Durante mi noviazgo y matrimonio siempre sentí que había secretos. Vivía angustiada y cansada de tener que ignorar su comportamiento para no pelear. Pero un gran dia decidi retomar mi vida pues gastaba la mayoría de mi energía en inseguridades y ansiedades en lugar de crecer como persona y como pareja.

Mi divorcio fue super difícil. Mas sinembargo, yo me sentía liberada y aunque caí hasta el suelo- perdí mi trabajo, mi carro y por poco pierdo mi casa, nunca perdí mi fe. Es importante reiterar que en varias ocasiones sobreviví semanas con solo un dolar en mi bolsa. Mi hijo, en este tiempo tenia unos 6 años, y aunque no entendía lo que pasaba, lloraba todas las noches por su papá. La primer noche que nos cortaron la luz por falta de dinero, fui yo la que llore, pues por primera vez, al igual que mi hijo, me sentí impotente y sola.

Muy pocas veces les conté a mi familia y amigos lo que me pasaba. Es más, cuando compartía mis retos, usualmente lo hacía cuando yo solita ya había encontrado la solución. Dia tras dia, salia de una y rápidamente entraba en otra dificultad. En esta etapa de mi vida, por primera vez, entendí que salía muy caro ser pobre y que necesitaba ayudarme a mi misma para poder ayudar a los demás.

Capitulo 5: Me cambió la suerte

El dia que decidi llevar mi vida personal igual que mi vida profesional (planear todo estratégicamente, enfocarme en una meta, juntarme con personas positivas y efectivas, seguir un plan, y avanzar cada día) la energía de mi circulo cambio y en solo 3 años cumpli metas que anele toda una vida. Primeramente me enfoque en dar resultados nunca vistos en mi trabajo. Gane promoción y mucho mejor pago. Comparti mi método con otros y creamos un equipo eficiente. Mi talento empezó a ser reconocido y empresas comenzaron a buscarme. Durante mi trayectoria como gerente de Reclutamiento mejore mi metodología y comencé a implementarla ayudando a personas con potencial pero estancados en trabajos de sobrevivencia. El metodo funciono!

Cada persona que seguía mi plan y conseguía un mejor trabajo y mejor salario era como un trofeo para mi. Sus agradecimientos me llenaban de orgullo. Similarmente, los gerentes que tenían puestos vacantes estaban super contentos porque mi equipo no solo había reducido el tiempo que se tomaban para encontrar candidatos, sino porque los candidatos tenían un nivel profesional de más alto calibre. Por fin sentía que estaba viviendo la misión de mi vida. Uno de mis empleos favoritos fue cuando trabajé para un supermercado basado en el Sur de la Bahía (en California) enfocado en el mercado Mexicano y Latino. La cultura de superación de esta compañía me inspiró a pensar en soluciones. Aunque no sabía cómo, yo me sentía capaz de algun dia, automatizar un plan de crecimiento individualizado para guiar a tanta gente talentosa y trabajadora que quería mejorar profesionalmente pero que no tenía ni la menor idea cómo conseguirlo.

Mi última experiencia trabajando para un supermercado de abarrotes fue hace poco. Reitero, nunca he aplicado a un trabajo, por lo general ellos me han buscado a mi y bueno, en este caso, no fue diferente. Aunque yo ya estaba enfocada en comenzar mi StartUp (una nueva empresa) cuando me llamaron ejecutivos de este supermercado y presentaron la oportunidad de dirigir el área de Talento decidí tomar el reto puesto que a pesar de ser una empresa de más de 6 billones de dólares en ventas y con casi 17,000 empleados, el solo hecho de no tener la estructura adecuada en Talent Acquisition, que abarca reclutamiento, estrategia de personal, etc, me motivó a implementar mi método y validar mi hipótesis, pero esta vez, con personal más diverso. Aquí fue en donde entendí que aunque los Latinos, específicamente los Mexicanos son la mayoría en trabajos peor pagados, la pobreza y falta de desarrollo profesional marginaliza sin importar culturas o color de piel. Les cuento que en menos de 2 años, implementamos un nuevo proceso de entrevista, promoción, sistemas de asesoramiento y solicitudes electrónicas y mucho más, dando resultados nunca antes vistos. Mi equipo me confesó que cuando comencé ellos pensaron que yo estaba un poco loca puesto que el plan que presente era demasiado agresivo y poco creíble, pues ellos nunca habían hecho ese tipo de trabajo. Con el tiempo, juntos demostramos lo contrario. Cada uno de ellos creció, mejoró y hasta ganó mejor sueldo. Que suertudos, ¿no? Usualmente es lo que la gente piensa, mas sinembargo, lograr algo grande toma enfoque, un plan, y mas que todo, toma acción.

De todo esto, para mi, la satisfacción más grande fue haber visto como ellos mismos cumplieron retos que nunca se imaginaron.

Capítulo 6: No canto mal las rancheras

En el camión que nos llevó a la frontera sentí, por primera vez, el calor de los aplausos. Un señor con guitarra en mano nos alegro la vida deleitándonos con canciones de la época de oro. No se ni como paso, pero de repente, me convertí en la cantante del viaje. Creo que cante la misma cancion “el precio” de Joan Sebastian varias veces pues la gente quería más y como yo era muy chica casi no me sabia canciones. Pase de imitar a las artistas del momento como la Trevi, Selena, Alicia de Límite a enamorarme de voces bien rancheras como Aida Cuevas y hasta Linda Rondstand (con su CD Canciones a mi Padre). Mis tios, como ya sabían que me gustaba cantar, me animaban cuando en la familia teníamos fiesta y más cuando la música era en vivo.

Aunque con el tiempo he desarrollado técnica y experiencia cantando, pienso que compongo mucho mejor. Como todos en el ámbito de la farándula (hahaha) he recibido burlas y comentarios no agradables, pero no me agobio. Yo canto y compongo porque me gusta. De niña siempre soñé deleitar a públicos con mi música.

Durante los 3 años de plan que les conté en el capítulo 5, inclui probar mi metodología de superación profesional en mi carrera como cantautora. Qué mejor manera de comprobar que cuando uno tiene un talento, una visión que vaya mano a mano su pasión, un plan, y una red de personas en el ambiente indicado, se puede. Como parte del plan, ahorre dinero, grabe un álbum, un video, presenté mi álbum en una fiesta privada para familiares y amigos, me presente en grandes festivales, habri para grandes artistas como Banda el Limón, Los Tigres del Norte, Luis Coronel, etc. y escribí canciones y corridos a otros artistas locales. Todo esto lo logre en un año de enfoque y dedicación, sin mencionar que al mismo tiempo, desarrollaba la idea de mi empresa y mantenía mi empleo como parte del equipo ejecutivo de una cadena de supermercados.

Aunque he reducido mis presentaciones y grabaciones para enfocar mi energía a ser mejor emprendedora, tengo la intuición que algun dia mis dos pasiones serán el gozo de la humanidad. Por lo tanto, poquito a poquito sigo haciendo lo que me llena el alma.

Ah… y mi nombre artistico es Martha Soledad por si estaban con el pendiente. Esta una mis canciones favoritas que he compuesto, se llama Llora Mi Cuerpo:

Capítulo 7: La envidia no existe

Soy una persona super positiva de las que a veces hasta le caigo gorga a los que no pueden ver la luz en el fin del túnel. Mi hermana la mas pequeña creo que fue la primera en compartir una realidad que me ha costado muchísimo trabajo asimilar. Yo no me considero extraordinaria- es más, como todas tengo miles de momentos de dudas y claro, defectors. Pero creo que la diferencia es que solo me gusta compartir (y más en la red social) lo positivo de mi vida. Esto ha resultado en admiración pero también ha traído un poco de energía negativa en mi circulo.

Les cuento que hace tres años me gane una camioneta RAM nuevecita y supergigante en una conferencia de negocios. El fin de semana anterior, tuve una revelación. Era un Domingo, y yo estaba muy triste porque había negociado con la agencia de carros terminar el contrato de mi auto puesto que no me alcanzaba para seguir pagando la cuota. Apenas y comenzaba mi empleo y no tenía idea cómo le iba a hacer para llegar. Recuerdo que salí a la calle y mientras terminaba de limpiar el interior del carro, cerré la puerta y me paré tras la cajuela. Vi sus placas por última vez y pensé en todo lo que este coche había vivido conmigo. Le pedí a Dios me regalara un coche para poder llevar a mi hijo a la escuela y comenzar mi empleo con seguridad. En ese momento, como que yo misma me quise reir de mi, pero extrañamente me convencí que ganar un auto era posible. Fue un momento de mucha fe e inmensa humildad pues di gracias por darme la experiencia de caer y la esperanza de levantarme.

Al otro dia llegue a la conferencia en Texas. Recuerdo que los patrocinadores tenían un montón de rifas por todo el cuarto de exposición, pero como yo no tenía tarjetas de presentación aun, no pude participar. Mas sinembargo, yo sentía que algo iba a ganar. Para no hacerles la historia muy larga, si me gane algo, el premio mayor! La compañía Chrysler, al fin de la conferencia anunció que rifia la camioneta. Inmediatamente supe que era para mi. Con lo poco que tenía en el banco, me rife la suerte y compre un boleto. Aproximadamente1500 personas presentes y fue mi nombre el que llamaron. Subí a la tarima, nos tomaron fotos y corri a llamarle a mi mama.

Cuando regrese a casa, mi mama me conto que no todos se alegraron por mi buena suerte, y que cuando comentó a sus amistades lo que me había pasado, se notó una reacción de envidia. Yo no sabia que era la envidia. Es más, cuando entrevistaba a personas latinas y les preguntaba porqué dejaron su último empleo, la mayoría de las respuesta eran… “porque me tenían envidia”. Yo descartaba tal comentario y decía en mi, otro con el mismo cuento. Esta vez, comprendí, pues mi hermana me comento, “hay Martha, si yo, que soy tu hermana he sentido envidia hacia ti, imaginate los que no te conocen o te quieren? (en ese momento mi vida tuvo una pausa) Ella me explicó, que aunque se sentía contenta por mi logros, ella se preguntaba, porque a Martha y porque no a mi? Fue entonces que comprendí que “la envidia” era el deseo de tener lo que la otra persona tiene y que ese deseo, ese pensamiento que pasa por nuestras mentes sin darnos cuenta, es lo que genera la separación de “suertes” y la culpa hacia la otra persona por nuestra mala “suerte.” En ese momento comprendí que todos tenemos esta debilidad pero muy pocos sabemos reconocerla y mucho menos desenchufarla. Mi hermana, quien es super madura y sabia, me abrió los ojos. Personalmente, decidí tomar conciencia de este sentimiento para no afectar la energía de los demás cuando mi necesidad y ego exija la abundancia de otros y para no dejar que este sentimiento en otras personas afecte la oportunidad de éxito en mi. Es una lucha constante pero que vale todo porque ha liberado mi espíritu soñador de las malas energías- ya sean por mis propios sentimientos o los sentimientos de los demás. En esta jornada, aprendí que cuando uno está comprometido a lograr algo, por más pequeño que sea, no hay tiempo para agobiarse por los logros de los demás, por más grandes que sean. Era claro que vivir libre de envidia era mi opción.

Capitulo 8: Soy una cobarde muy valiente

El ultimo dia que lleve a mi hijo al zoológico me di cuenta que algo serio me estaba pasando. Como era de costumbre terminamos nuestra visita y regresamos al frente del parque en góndola. A los dos nos encantaba. Pero este dia, fue diferente. Al sentarme en la góndola sentí un poco de ansiedad, me detuve de mi hijo y se me pasó hasta que poco a poco mis pies dejaron de sentir el suelo me despertó un miedo que nunca había sentido. En segundos pensé gritar para que nos regresaran pues mi mente estaba segura que nos íbamos a caer. Inmediatamente me calme yo misma y me enfoque en ver cómo se divertía mi hijo. Tomé mi teléfono y comencé a leer artículos de recomendaciones para las personas con problemas de ansiedad y pánico. Aprendí tres cosas, una, ayudar a mi mente a regresar a la normalidad comiendo, tomando o tocando algo. No tenía comida conmigo haci que abrace a mi hijo y lo tome de la mano. Dos, respirar profundo y pensar en cosas muy agradables como una canción favorita y tres, aceptar que lo que me estaba pasando aunque no era común, era normal para personas en situaciones como la mía pues me habían pasado varias cosas que usualmente no suceden todas al mismo tiempo; muerte de un ser muy querido, perder el trabajo, divorcio, etc. Todo en un lapso de dos años.

En este tiempo yo trabajaba para una organización no lucrativa que me trajo para desarrollar un programa nuevo preparando a personas sin trabajo a conseguirlo. Aunque amaba mi trabajo, era depresante. Las compañías que buscaban talento esperaban otro tipo de candidato y la gente que buscaba trabajo vivía en condiciones de mucha necesidad y desafortunadamente no cumplian los requisitos de los trabajos disponibles. Nuestro programa era efectivo pero el impacto era mínimo. Yo me sentía desesperada porque yo sabia que podia hacer mas pero la organización tenía una cultura un poco más relajada. Para este entonces, yo ya tenía en mi mente la idea de mi negocio y hasta sabía cómo iba a llamarlo; madeBOS, made by own self o hecho por mi mismo.

Al año de trabajar ahí me llamó mi ex-jefe y me propuso considerar un puesto en el equipo ejecutivo de una compañía grande y de buena reputación. El salario era más del doble de lo que estaba ganando pero tenía que mudarme a otra ciudad. Era una decisión muy importante pues era la oportunidad para ahorrar y finalmente desarrollar la idea de mi empresa. Lo único que me detenía era el miedo pues no tenía familia en esta nueva ciudad. Miles de obstáculos, dudas y miedos y aun asi, decidi mudarme.

De todo lo que me ha pasado, estar sola con mi hijo en una comunidad nueva fue increiblemente dificil. Mi hijo lloraba todos los días en la escuela pues al tiempo me di cuenta que unos compañeros lo molestaban. En el trabajo, las cosas estaban super difíciles pues unas compañeras me tenían envidia (hahaha, no se crean) – lo que pasa es que era una cultura muy conservativa y las decisiones solo se aceptaban de los hombres que ya tenían décadas trabajando ahí. Me enfermé; sufri caídas de depresión, ansiedad y de mucha soledad. Mas sinembargo, cada vez que caía en momentos de obscuridad, me levantaba rápidamente porque dentro de mí sabía que yo tenía un propósito en esta vida y que resolver problemas o enfrentar adversidades no era nada nuevo para mi. Mi mente se acostumbró a ver los problemas como aprendizajes y a rápidamente pensar creativamente en soluciones.

Mi energía rápidamente influyó a otros en mi trabajo y comenzaron a apoyar mi visión. Con el tiempo les platique de mi plan en comenzar una empresa y con emoción hasta mi jefa comenzó a apoyarme. Aposté mis ahorros en desarrollar mi idea, madeBOS, e invertí mis vacaciones en conferencias y educación en el ecosistema startup. Aprendí a pedir ayuda, a desarrollar una red de recursos y hasta a diversificar mis ingresos (cantando, dando clases de liderazgo, consultoría, etc.). Me enfoque en mi plan, en mis talentos y en desarrollar los talentos de mi hijo. Ahora ya estoy de regreso en casa y con familia creando lo que algun dia sera una gran empresa. Muchos me preguntan como le hago. Mi respuesta es simple… no soy la mas inteligente, pero si, una cobarde muy valiente que no deja que el miedo que siente cada dia defina cuánto se puede lograr.

Capítulo 9: Todos tenemos talento

Una de las cosas que más amo de mi profesión es de tener la oportunidad de escuchar a tantas personas durante una de las actividades más aterradoras – una entrevista de trabajo. En total creo que he entrevistado un poquito más de 25,000 personas; todas con diversos puestos (desde personal de limpieza a ejecutivos), diversos sectores, perfiles profesionales, personalidades, perspectivas, etc. Al principio yo quería encontrarle puestos a todos los que aplicaban. Mi primer semana como gerente de reclutamiento en una empresa Latina me tocó vivir la “triste” realidad de esta profesión. Un hombre con discapacidad para hablar y caminar demandaba que se le atendiera. Todos en la oficina parecían ya conocerlo pero no hicieron comentario y me mandaron llamar. Era mi oportunidad para demostrar cómo se “manejan estas situaciones” por lo tanto sali a verlo y en el momento se me partio el corazon. Lo invite a mi oficina y sorprendido me tomo la palabra. Deje que me explicara con dificultad, “señorita, cada semana vengo a la tienda a pedir trabajo y el gerente me dice que no tiene puestos vacantes pero yo veo que siguen agarrando gente. Se que no deben de discriminarme y yo necesito el trabajo para ayudarle a mi mama. Mi papa se murio y no nos alcanza para pagar la renta. Yo se que yo puedo poner la comida en bolsas y limpiar los baños”… me aseguro. Les juro que yo quería darle un abrazo y claro el trabajo, sinembargo yo era nueva y no tenía la influencia para cambiar la lista del perfil requerido para cada puesto. En ese momento mi responsabilidad era dar la cara. Primeramente me disculpe porque nadie se había tomado el tiempo de explicarle que para todo puesto dentro de la tienda, el perfil del empleado “más adecuado” requerían ciertas habilidades. Le monstre los requisitos mínimos y me comento que 7 de los 10 no cumplia. Me dio las gracias y se fue decepcionado.

Días como ese eran muy difíciles. Teníamos tanto trabajo que no nos quedaba tiempo para darle seguimiento a situaciones como la de ese dia mas sinembargo me tome el tiempo esa noche y le mande una carta reiterando nuestra conversación e inclui una lista de recursos y una lista de puestos que yo sabía el desempeñaría muy bien. A las pocas semanas, recibí una tarjeta, era de él, dándome las gracias porque por fin había encontrado empleo.

Tristemente, la realidad es muy diferente para la mayoría de los que buscan trabajo o promoción pues muy pocas personas se toman el tiempo para guiar y ayudar perpetuando un círculo vicioso de ineficiencia y pérdida de talento. Las cosas tenían que cambiar.

Aunque todos en mi equipo han sido especiales, un chico, John, se lleva la corona. A el lo conoci porque puso solicitud para un puesto ejecutivo que claramente el no cumplia. Varios en la oficina se burlaron puesto que no entendían porque este chico, que era un cajero de una de nuestras tiendas pensaba que él debería de aplicar a ese puesto. Como parte de mi ética profesional, decidí darle cita y explicarle porque no se le llamaría para una entrevista. El dia de nuestra junta, llego súper temprano portando un traje mega profesional. Antes de llevarlo a mi oficina, decidí presentarlo con todo mi equipo- me asegure de decirles a todos uno a uno, quién era John y cuáles habían sido sus logros hasta el momento. Molesto, una vez en mi oficina, John me pregunto, “porque dices tantas cosas buenas de mi si de las 17 veces que he aplicado para un mejor puesto dentro de la empresa se me ha negado. Tengo 26 años y 10 de ellos los he dedicado a esta empresa. Amo mi trabajo y quiero crecer aquí pero nunca me dan la oportunidad.Yo tengo educación universitaria en Recursos Humanos y me gradué con honores, no entiendo porque no me dan la oportunidad.” Cuando el chavo se fue, llame a junta a mi equipo y les pedí me explicaran porque no se le había dado la oportunidad pero nadie tenía una respuesta objetiva. Ese día, decidí implementar una nueva expectativa; entender por qué no se le da el trabajo a alguien y dar retroalimentación a todo candidato interno para poder cumplir con los requisitos y ser promovido en la siguiente oportunidad.

Y así fue como John trabajó en su plan y en varias semanas comenzó como parte de mi equipo, por fin! John era super dedicado y aportaba bastante a nuestro departamento pero un dia de junta me contó que estaba batallando con cáncer- ya en etapa 3. Hice lo posible por apoyarlo con el secreto ya que no quería que lo trataran con lástima hasta que ya no pudimos esconderlo. Compañeros comenzaron a notar cambios- pues estaba en radiación y aparte de sentirse débil, su color de piel era demasiado pálida. Meses despues murio. En su velorio, su madre me abrazó con tanto cariño y compartió que su hijo murió realizado porque por fin alguien había creído en el. Era su anhelo trabajar para corporativo, en una oficina ejerciendo lo que había estudiado. Mis lágrimas se deslizaron con rapidez y le comente que trabajar con su hijo había cambiado mi vida para siempre y que su historia no pasaría en vano.

Mi compromiso hacia el crecimiento de los demás creció con cada historia que escuchaba de rechazo- gente talentosa que tenía tanto por aportar pero que nunca tuvo un mentor o una guía que seguir. Es por eso que aposté y me jugué una carrera que me ha costado tanto conseguir para crear una empresa que le dará resultados a miles de personas perdidas en trabajos no adecuados- trabajos que no les llenan ni el bolsillo ni el alma.

Capítulo 10: Siempre hay una alternativa

Mi practica tocando puertas y “vendiendo” nopales cuando era niña funciono. Claro, aun no cumplo mi sueño de vender nopales de puerta en puerta en mi lindo pueblo, Chavinda (hahaha), pero si tuve mucho éxito cuando vendí productos de oficina en todo el área de la bahía. Al principio cuando comencé como representante de ventas mi jefa personalmente me dio mi primer entrenamiento pues desde el principio vio mis ganas por sobresalir. No se si fue ver que la jefa tomó tanto interés en mi entrenamiento (pues ella también era nueva en la empresa) o en realidad mis compañeros estaban ocupados pero ninguno se tomó el tiempo para conocerme e ignoraron mis invitaciones a desayunos que usualmente era lo adecuado cuando había un empleado nuevo. Los que sí me tomaron en cuenta y me apoyaron bastante fueron los que trabajaban en administración, servicio al cliente y entregas (delivery) puesto que la mayoría eran personas Latinas y de color y me comentaron sentían orgullo de ver a una joven Latina en ventas echandole ganas. Yo tenía un montón de miedo fallar pues mi empleo dependía de mi habilidad para vender. Era tanta mi fobia a fallar que creativamente encontré maneras de vender más. Por lo tanto, el primer mes, y la mayoría de mi trayectoria en este puesto me mantuve en un porcentaje de 300-400 de mi meta de ventas y consecutivamente me esforzaba para ganar los retos con incentivos de bonus. Con resultados me gane al equipo y poco a poco empecé a entrenar a los empleados nuevos compartiendo mis estrategias. Rápidamente me ascendieron a varios puestos.

Tocar puertas y ser rechazada miles de veces fue una gran fundación en mi desarrollo profesional porque aprendí a 1. ser creativa al buscar alternativas para conseguir un sí, 2. crear un plan específico para no darme por vencida, 3. enfocar energías en factores objetivos y finalmente, 4. a rodearme de personas que creen en mi visión y se inspiran por mis propuestas de solución. Es interesante que en casi todos los puestos que he tenido abarca un equipo que al principio no creía mucho en mi o en mi capacidad para ejercer algo productivo e impactante. La cosa es que no represento lo que usualmente ellos reconocen como “éxito” o “potencial” – igual que las miles de personas que he entrevistado y que “se han mantenido” en puestos de servicio o de trabajo duro. Este problema de prejuicios no solo se ve en las novelas en donde los ricos son blancos que viven en ciudades prósperas y los pobres son “prietitos de provincia”. Este es un problema real que me toca vivir todos los días. Aún más, encontrarnos con personas que constantemente están pensando en soluciones y dando ideas que generan cambios y en ocasiones nuevas expectativas no emociona a las personas que por lo general se sientan en un puesto y ejercen lo mínimo para mantenerlo. Me a tocado aguantar acosos, gritos, amenazas y hasta extorsiones de personas que se incomodan con mi energía y confianza en mí misma y en mi equipo.

Todas estas experiencias no han sido en vano. Hace 6 meses firmé mi propia oferta de trabajo como Chief Executive Officer de madeBOS. Formalizar mi relación con mi empresa como Fundadora y Directora Ejecutiva fue un gran logro. No digo que estoy en la cima, al contrario, estoy en la parte más difícil y más culminante; enfrentando una vez más varios retos. El reto número uno que cualquier Startup o empresa en el estado de cuna tiene, es el acceso a capital. Las empresas norteamericanas que sobresalen, por lo general son fundadas por anglos que tienen un capital social fuerte, es decir, entre familia y amigos pueden recaudar miles de dólares para desarrollar sus ideas y crear sus productos y soluciones. Aún más, este capital social incluye conexiones dentro del mundo “venture capital”. Por lo tanto, cuando estudié este ecosistema y aprendí que tradicionalmente menos de 1% de las inversiones van a empresas fundadas por Latinos (y por mujeres Latinas el número es mucho más bajo) decidí encontrar alternativas.

Yo me he tomado muy enserio esta oportunidad que tengo de implementar lo que he aprendido en mi trayectoria en el desarrollo del talento y liderazgo humano. Inventar una nueva metodología con un potencial global no se da todos los días así que he apostado en mi y en madeBOS. Al principio mi mamá y mis hermanas no entendían mucho de esto pero cuando vieron que deje mi trabajo entendieron que la cosa era seria y más cuando vieron los mentores, el equipo y el bufete de abogados (Cooley, LLP) y banco más prestigiosos (Silicon Valley Bank) de Estados Unidos respaldando la empresa. Recuerdo que cuando lanzamos la campaña “Equity Crowdfunding,” una nueva alternativa a el proceso de inversión que le da oportunidad a cualquier persona sin importar su estatus social a invertir en Startups (empresas en etapa de cuna), pensé que inmediatamente mi familia y amigos iban a invertir. Pero pasó el primer dia de campaña, la primera semana y no fue así. Solo aquellos que entendían el ecosistema de inversión inmediatamente invirtieron en madeBOS. Como parte de mi compromiso es el democratizar oportunidades- decidí utilizar el método “equity crowdfunding” por medio de la plataforma Republic- regularizada por SEC (una organización gubernamental que supervisa toda inversión)- y compartir futuras ganancias con gente que reconoce la validez de madeBOS y que por primera vez tendrán la oportunidad de ser inversionistas. Mas sin embargo no fue tan fácil; aprendimos que la comunidad no entiende este concepto y que tenemos que invertir mucha más energía en educar, educar y educar mas a nuestra comunidad.

Con tan solo 25 días más de campaña de inversión, decidí contar parte de mi historia y reiterar que así como yo, tu también tienes una responsabilidad por cumplir. Necesitamos cambiar la narrativa y en lugar de ser serviciales tenemos que ser más creativos y emprendedores. Nuestro compromiso debe de ser más que el incentivo monetario- aunque también es muy necesario para equalizar nuestra cultura capitalista e incluir y reconocer el aporte de todo tipo de personas sin importar su género, sexo, color de piel, nacionalidad, etc. Es necesario retar nuestros comportamientos conquistados y tendencias a hacernos chiquitos nosotros mismos. Necesitamos terminar con nuestra incredulidad a alcanzar grandezas. Necesitamos apoyar a líderes con ganas de aportar pero que nacen con desventajas sociales y financieras porque es muy probable que traeran soluciones a nuestros problemas.

Hace tres años yo no tenía el capital social para crear una empresa pero he puesto todo de mi parte, desde largas horas, fines de semanas, ahorros, etc sin contar toda la experiencia manejando diversos equipos y presupuestos de miles de millones de dólares, implementando, configurando e integrando más de 15 sistemas tecnológicos, y reestructurando procesos y cambiando comportamientos para asegurar objetividad en la selección de talento. Yo se que mi equipo puede y se que yo puedo, por lo tanto estamos en el camino correcto y cada dia avanzamos en nuestro plan. Siempre hay una alternativa para lograr que todos en este mundo tengamos la oportunidad para ganar y madeBOS es un ejemplo de eso. El que no arriesga no gana. Entonces… la pregunta es, no compra nopales?

Muchisimas gracias por darme esta oportunidad de contarte mi mini novela, De Nopalera a CEO.

CONTINUAREMOS….

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